¿Qué sentirías si te dijesen que te quedan 11 meses de vida?, ¿correrías a abrazar a tus hijos?…

pero…y si ese tiempo no fuese para ti, sino para tu hija Alicia…desolador. Indescriptible.

Eso es lo que nos sucedió en una fría sala de hospital un diagnóstico para nada esperado pero letal.

No se puede hacer nada, no hay cura, no hay futuro, no hay esperanza. No fueron las palabras del médico pero era lo que había detrás de ellas.

¿Qué se puede hacer cuando te arrolla una realidad así? ¿Llorar? ¿gritar? ¿patalear? nada de eso iba a curar a nuestra hija.

Así que tocaba luchar.